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ALFALFA, un cultivo sostenible

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La alfalfa es un cultivo sostenible en zonas como España. La alfalfa se adapta mejor que muchas otras leguminosas a un amplio rango de clima y de suelos, entre los 700 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar.
El cultivo de alfalfa solo requiere un riego moderado, ya que resiste muy bien las épocas de sequía gracias al sistema radicular que desarrolla.
El cultivo de alfalfa evita la desertizaciòn, al mantener la cubierta vegetal. La alfalfa mejora la estructura del terreno y la capacidad de retención de agua, ayudando a la vez a reducir la erosión eólica e hídrica. Esto ayuda a mejorar el rendimiento del terreno y contener la amenaza para la seguridad alimentaria que supone la degradación del suelo.
El cultivo de alfalfa enriquece el suelo, gracias a la profundidad que pueden desarrollar sus raíces, más de 5 metros.Una característica muy destacada de la alfalfa es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente. La alfalfa en simbiosis con ciertos tipos de bacterias es capaz de transformar el nitrógeno atmosférico en compuestos de nitrógeno que son utilizados por las plantas en crecimiento, mejorando la fertilidad del suelo. La FAO estima que las leguminosas pueden fijar entre 72 y 350 kg de nitrógeno por hectárea y año.
El cultivo de alfalfa empieza en la Alta Mesopotamia hace unos 3000 años con un clima muy similar al que tiene en la actualidad el Altiplano Granadino
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La alfalfa es un cultivo sostenible en zonas como España. La alfalfa se adapta mejor que muchas otras leguminosas a un amplio rango de clima y de suelos, entre los 700 y los 4.000 metros sobre el nivel del mar. El cultivo de alfalfa solo requiere un riego moderado, ya que resiste muy bien las épocas de sequía  gracias al sistema radicular que desarrolla. El cultivo de alfalfa evita la desertizaciòn, al mantener la cubierta vegetal. La alfalfa mejora la estructura del terreno y la capacidad de retención de agua, ayudando a la vez a reducir la erosión eólica e hídrica. Esto  ayuda a mejorar el rendimiento del terreno y contener la amenaza para la seguridad alimentaria que supone la degradación del suelo. El cultivo de alfalfa enriquece el suelo, gracias a la  profundidad que pueden desarrollar sus raíces, más de 5 metros.Una característica muy destacada de la alfalfa es su capacidad de fijar el nitrógeno biológicamente. La alfalfa en simbiosis con ciertos tipos de bacterias es capaz  de transformar el nitrógeno atmosférico en compuestos de nitrógeno que son utilizados por las plantas en crecimiento, mejorando la fertilidad del suelo. La FAO estima que las leguminosas pueden fijar entre 72 y 350 kg de nitrógeno por hectárea y año. El cultivo de alfalfa empieza en la Alta  Mesopotamia hace unos 3000 años con un clima muy similar al que tiene en la actualidad el Altiplano Granadino                                   608714568 TAGS:undefinedBancales de alfalfa

 

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